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Incontinencia urinaria de esfuerzo

Clínica de urología ginecológica Urólogo Ciudad de México Dr. Daniel Carrillo

Se trata de la salida de orina involuntaria al realizar un esfuerzo como toser, reírse o levantar un objeto, es mas común de lo que imaginas 

Incontinencia urinaria de urgencia

Clínica de urología ginecológica Urólogo Ciudad de México Dr. Daniel Carrillo

Si tienes perdida de orina involuntaria acompañado de ganas imperiosas de orinar podemos ayudarte, conoce un poco mas

Cistitis e infecciones de repetición

Clínica de urología ginecológica Urólogo Ciudad de México Dr. Daniel Carrillo

En México son muy comunes las cistitis e infecciones de vías urinarias de repetición, es hora de poner un alto total a esta molesta enfermedad

Cistitis intersticial

Clínica de urología ginecológica Urólogo DF Dr. Daniel Carrillo

¿ Padeces de dolor pélvico crónico?      ¿ Te han diagnosticado con Cistitis intersticial? es hora re resolver todas tus dudas y retomar el control de tu vida

Fístulas vesico vaginales

Clínica de urología ginecológica Urólogo DF Dr. Daniel Carrillo

Posterior a una cirugía ginecológica se puede presentar la salida de orina a través de la vagina, es un problema común y tiene solución

Prolapso Genital

Clínica de urología ginecológica Urólogo DF Dr. Daniel Carrillo

La edad y el antecedente de haber sido mamá te ponen en riesgo de presentar prolapso de los órganos pélvicos y de cistocele, estas en el lugar adecuado para lograr una solución a tu enfermedad

Clínica de urología ginecológica Urólogo DF Dr. Daniel Carrillo

Incontinencia Urinaria de Esfuerzo

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Descripción general

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina. La incontinencia de esfuerzo ocurre cuando una actividad física o movimiento (como toser, estornudar, correr o levantar objetos pesados) hace presión (esfuerzo) sobre la vejiga. La incontinencia de esfuerzo no está relacionada con el estrés psicológico.

La incontinencia de esfuerzo es distinta de la incontinencia imperiosa, que es la pérdida involuntaria de orina ocasionada por la contracción del músculo de la vejiga y que suele asociarse con una sensación de urgencia. La incontinencia de esfuerzo es mucho más frecuente en las mujeres que en los hombres.

Si tienes incontinencia de esfuerzo, es posible que sientas vergüenza, te aísles o limites tu vida laboral y social, especialmente las actividades deportivas y de ocio. Con el tratamiento, probablemente puedas controlar la incontinencia de esfuerzo y mejorar tu bienestar general.


Síntomas

Si tienes incontinencia de esfuerzo, es posible que tengas pérdidas de orina al:

  • Toser
  • Estornudar
  • Reír
  • Pararte
  • Bajar de un auto
  • Levantar cosas pesadas
  • Hacer ejercicio
  • Tener sexo

Es posible que no tengas incontinencia cada vez que hagas estas cosas, pero toda actividad que aumente la presión puede hacerte más vulnerable a tener pérdidas de orina involuntarias, particularmente si tienes la vejiga llena.


Cuándo consultar al médico

Habla con tu médico si tus síntomas interfieren con tus actividades diarias, como el trabajo, tus pasatiempos o tu vida social.


Causas

La incontinencia de esfuerzo se produce cuando los músculos y otros tejidos que sostienen la vejiga (músculos del suelo pélvico) y los músculos que regulan la liberación de la orina (esfínter urinario) se debilitan.

La vejiga se expande mientras se llena con la orina. Normalmente, los músculos similares a la válvula en la uretra (el tubo corto que lleva la orina fuera del cuerpo) permanecen cerrados mientras la vejiga se expande y así evitan la pérdida de orina hasta que llegues al baño. Pero cuando esos músculos se debilitan, cualquier cosa que ejerce fuerza sobre los músculos abdominales y pélvicos, por ejemplo, estornudar, inclinarse, levantarse o reírse mucho, pueden ejercer presión sobre la vejiga y provocar la pérdida de orina.

Los músculos del suelo pélvico y el esfínter urinario pueden perder fuerza debido a:

  • Parto. En las mujeres, se puede producir una función deficiente de los músculos del suelo pélvico o del esfínter por una lesión a los nervios o al tejido durante el parto. La incontinencia de esfuerzo a causa de esta lesión puede comenzar inmediatamente después del parto o puede ocurrir años después.
  • Cirugía de próstata. En los hombres, el factor más frecuente que provoca la incontinencia de esfuerzo es la extracción quirúrgica de la glándula prostática (prostatectomía) para tratar el cáncer de próstata. Debido a que el esfínter se encuentra directamente debajo de la glándula prostática y rodea a la uretra, la prostatectomía puede generar el debilitamiento del esfínter.

Factores que contribuyen al problema


Otros factores que pueden empeorar la incontinencia de esfuerzo son:

  • Enfermedades que provocan tos o estornudos crónicos
  • Obesidad
  • Fumar, que puede provocar una tos frecuente
  • Actividades de alto impacto, como correr y saltar, durante muchos años

Factores de riesgo


Algunos de los factores que aumentan el riesgo de padecer incontinencia de esfuerzo son:

  • Edad. Si bien la incontinencia de esfuerzo no es una característica habitual del envejecimiento, los cambios físicos asociados con la vejez (como el debilitamiento de los músculos) pueden generar una mayor predisposición a la incontinencia de esfuerzo. Sin embargo, la incontinencia de esfuerzo ocasional puede aparecer a cualquier edad.
  • Tipo de parto. Las mujeres que tuvieron parto vaginal tienen más probabilidades de padecer incontinencia urinaria que las mujeres que tuvieron parto por cesárea. Las mujeres que tuvieron parto con fórceps para dar a luz a un bebé sano más rápidamente también pueden correr un mayor riesgo de padecer incontinencia de esfuerzo. Las mujeres que tuvieron parto asistido por vacío parecen tener un riesgo menor de presentar incontinencia de esfuerzo.
  • Peso corporal. Las personas obesas o con sobrepeso corren un riesgo mucho mayor de padecer incontinencia de esfuerzo. El exceso de peso aumenta la presión sobre los órganos pélvicos y abdominales.
  • Cirugía pélvica previa. La histerectomía en las mujeres y, especialmente, la cirugía por cáncer de próstata en los hombres pueden alterar la función y el apoyo de la vejiga y de la uretra, lo que vuelve mucho más probable que una persona sufra incontinencia de esfuerzo.

Complicaciones


Algunas de las complicaciones de la incontinencia de esfuerzo son:

  • Ansiedad personal. Si tienes incontinencia de esfuerzo en tus actividades diarias, la afección podría ocasionarte vergüenza y ansiedad. Puede alterar tu trabajo, tus actividades sociales, tus relaciones e incluso tu vida sexual. A algunas personas les avergüenza tener que usar compresas o prendas para la incontinencia.
  • Incontinencia urinaria mixta. La incontinencia mixta es frecuente y significa que tienes incontinencia de esfuerzo e incontinencia imperiosa: la pérdida de orina como resultado de una contracción involuntaria de los músculos de la vejiga (vejiga hiperactiva).
  • Erupción o irritación cutánea. La piel que está constantemente en contacto con la orina es propensa a la irritación y al dolor, y puede verse afectada. Esto sucede en casos de incontinencia grave si no tomas precauciones, como usar protección contra la humedad o pañales para incontinencia urinaria.

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El Urólogo DF Dr. Daniel Carrillo es especialista en el manejo de la incontinencia urinaria femenina, la cual es una enfermedad que repercute de manera negativa en la calidad de vida de la paciente, no pierdas más tiempo y agenda una cita ahora mismo!

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La necesidad intensa y repentina de orinar y el apuro por conseguir un baño se llama «urgencia». Si tiene incontinencia de urgencia, y no llega a tiempo al baño, se le puede escapar la orina. La incontinencia de urgencia mayormente es causada por una vejiga hiperactiva (los músculos se contraen de forma involuntaria antes de que se llene la vejiga), aunque a veces la causa nunca se descubre. La incontinencia de urgencia es el tipo más común de incontinencia en las personas mayores.
 

Entre otros tipos de incontinencia urinaria están los siguientes.
 

  • Incontinencia por estrés: cuando se le escapa la orina repentinamente por un aumento en la presión en su vejiga. Esto podría ser al estornudar, toser o levantar un objeto pesado.
  • Incontinencia urinaria mixta: cuando se le escapa la orina involuntariamente debido a incontinencia por estrés e incontinencia de urgencia.
  • Incontinencia por sobrecarga (también conocida como retención urinaria crónica): esto ocurre cuando la vejiga no se vacía correctamente y la orina se derrama. Puede ser causada por un debilitamiento en los músculos de la vejiga o una obstrucción en la uretra (el tubo que lleva la orina desde la vejiga hasta el exterior del cuerpo). La incontinencia por sobrecarga es poco frecuente en las mujeres. 

SÍNTOMAS DE LA INCONTINENCIA DE URGENCIA


La incontinencia de urgencia es una urgencia repentina e intensa de orinar, seguida de una pérdida involuntaria de orina. El músculo de la vejiga se contrae y es posible que note que la advertencia de que necesita orinar es de unos pocos segundos. Puede que no llegue al baño a tiempo y como resultado, se le puede escapar la orina involuntariamente.

Algunas personas tienen una sensación similar de urgencia cuando oyen correr agua. Es posible que también necesita orinar con más frecuencia que otras personas, incluso por la noche.

Si usted tiene alguno de estos síntomas, consulte a un médico.


CAUSAS DE LA INCONTINENCIA DE URGENCIA

La incontinencia de urgencia puede ser temporal o permanente. Puede ser causada por su estilo de vida, por una enfermedad subyacente o por problemas físicos. Sin embargo, en general no hay una causa clara.

Las causas de la incontinencia de urgencia temporal son las enumeradas a continuación.

  • Una infección del tracto urinario, como cistitis. El tracto urinario está formado por sus riñones, dos uréteres (tubos que conectan cada riñón con la vejiga), su vejiga y su uretra.
  • Alcohol y cafeína. Estos son diuréticos (que causan la pérdida de agua del cuerpo al aumentar la cantidad de orina que producen sus riñones) y estimulantes de la vejiga, lo que significa que pueden provocar que necesite orinar repentinamente.
  • Sobrehidratación: tomar mucho líquido aumenta la cantidad de orina que se produce.
  • Estreñimiento.
  • Medicamentos tales como sedantes, relajantes musculares y medicamentos para la presión arterial.

Se piensa que la incontinencia de urgencia persistente puede ser causada por cambios en una parte del cerebro que controla la orina. Estos cambios alteran la capacidad del sistema nervioso para controlar la vejiga.

Las causas de la incontinencia de urgencia son:

  • enfermedades que afectan sus nervios, como la esclerosis múltiple y la enfermedad de Parkinson;
  • la menopausia, ya que en mujeres menopáusicas, la falta de estrógeno contribuye al debilitamiento del tejido vaginal, que causa irritación y puede empeorar la urgencia urinaria;
  • una enfermedad o lesión que interfiere con la movilidad, lo que dificulta llegar rápidamente al baño;
  • trastornos cerebrales, tales como accidente cerebrovascular y demencia;
  • cáncer de vejiga o cálculos en la vejiga;
  • síndrome del intestino irritable.

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Cistitis

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“Cistitis”  es el término medico para describir la  inflamación de la vejiga. Causada en su mayoría por infecciones bacterianas formando parte de las infeccione de vías urinarias. Una infección en la vejiga puede impactar negativamente la calidad de vida pudiendo ser dolorosa y molesta, y puede volverse un problema de salud grave si la infección se disemina a los riñones ( pielonefritis).

Con menos frecuencia, la cistitis aparece como una reacción a determinados medicamentos, a la radioterapia o a irritantes potenciales, como los aerosoles de higiene femenina, los geles espermicidas o el uso prolongado de un catéter. La cistitis también puede aparecer como una complicación de otra enfermedad.

Los antibióticos son el tratamiento frecuente para la cistitis bacteriana. El tratamiento para otros tipos de cistitis depende de la causa de fondo.

Síntomas

Algunos de los signos y síntomas de la cistitis suelen ser:

· Necesidad imperiosa y constante de orinar

· Sensación de ardor al orinar

· Orinar frecuentemente en pequeñas cantidades

· Sangre en la orina (hematuria)

· Orina turbia y con olor fuerte

· Molestias pélvicas

· Sensación de presión en la parte inferior del abdomen

· Fiebre baja

Para los niños pequeños, tener nuevos episodios de orinarse accidentalmente durante el día puede ser un signo de infección urinaria. Mojar la cama a la noche cuando están solos probablemente no esté asociado a una infección urinaria.

Cuándo consultar al médico

Busca atención médica de inmediato si tienes signos y síntomas frecuentes de una infección renal, por ejemplo:

· Dolor de espalda o lateral

· Fiebre y escalofríos

· Náuseas y vómitos

Si tienes la necesidad constante de orinar o dolor cuando orinas durante varias horas o más, o si ves sangre en la orina, llama a tu médico. Si te diagnosticaron una infección urinaria en el pasado y tienes síntomas parecidos a una infección urinaria anterior, llama a tu médico.

Llama a tu médico también si los síntomas de la cistitis reaparecen después de haber terminado una serie de antibióticos. Es posible que necesites otro tipo de medicamento.

Llama al pediatra si tu hijo comienza a orinarse durante el día.

En el caso de los hombres que no padecen otro trastorno, la cistitis es poco frecuente y debe ser investigada por el médico.

Causas

El sistema urinario comprende los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra. Todos ellos son importantes para eliminar los desperdicios del cuerpo. Los riñones, que son un par de órganos con forma de frijoles ubicados hacia la espalda en la parte superior del abdomen, filtran el desperdicio del cuerpo y regulan las concentraciones de muchas sustancias. Los tubos denominados «uréteres» transportan la orina desde los riñones hasta la vejiga, donde se almacena hasta que sale del cuerpo a través de la uretra.

Cistitis bacteriana

Las infecciones de las vías urinarias suelen ocurrir cuando las bacterias que se encuentran fuera del cuerpo ingresan en las vías urinarias a través de la uretra y comienzan a multiplicarse. La mayoría de los casos de cistitis se producen por un tipo de bacteria Escherichia coli (E. coli).

Las infecciones bacterianas de la vejiga pueden aparecer en las mujeres como resultado de las relaciones sexuales. No obstante, incluso las jóvenes y mujeres que no son sexualmente activas están expuestas a infecciones urinarias más leves, ya que la zona genital femenina a menudo alberga bacterias que pueden causar cistitis.

Cistitis no infecciosa

Aunque las infecciones bacterianas son la causa más frecuente de la cistitis, diversos factores no infecciosos también pueden hacer que se inflame la vejiga. Algunos ejemplos son los siguientes:

· Cistitis intersticial. La causa de esta inflamación crónica de la vejiga, también denominada «síndrome de vejiga dolorosa», es poco clara. La mayoría de los casos se diagnostican en mujeres. La afección puede ser difícil de diagnosticar y tratar.

· Cistitis inducida por los medicamentos. Ciertos medicamentos, especialmente los de quimioterapia ciclofosfamida e ifosfamida, pueden producir inflamación de la vejiga cuando sus componentes descompuestos son expulsados del cuerpo.

· Cistitis por radiación. El tratamiento con radiación de la zona pélvica puede producir cambios inflamatorios en el tejido de la vejiga.

· Cistitis por cuerpos extraños. El uso prolongado de un catéter puede predisponerte a sufrir infecciones bacterianas y daños de los tejidos, dos situaciones que pueden provocar inflamación.

· Cistitis química. Algunas personas pueden ser hipersensibles a las sustancias químicas que contienen ciertos productos, como los baños de espuma, los aerosoles de higiene femenina o los geles espermicidas, y tener una reacción alérgica que cause una inflamación dentro de la vejiga.

· Cistitis asociada a otras afecciones. En ocasiones, la cistitis puede aparecer como una complicación de otros trastornos, como la diabetes, los cálculos renales, el agrandamiento de la próstata o las lesiones de la médula espinal.

Factores de riesgo

Algunas personas son más propensas que otras a padecer de infecciones recurrentes de vejiga o de las vías urinarias. Las mujeres son uno de esos grupos. Una razón clave es su anatomía particular. Las mujeres tienen una uretra más corta, lo que acorta la distancia que deben viajar las bacterias para alcanzar la vejiga.

Las mujeres que presentan un mayor riesgo de infección de las vías urinarias son aquellas que:

· Son sexualmente activas. Como resultado del coito, las bacterias se pueden impulsar por la uretra.

· Usan ciertos tipos de anticonceptivos. Las mujeres que usan diafragmas presentan mayor riesgo de una infección de las vías urinarias. Los diafragmas que contienen agentes espermicidas aumentan más el riesgo.

· Están embarazadas. Los cambios hormonales durante el embarazo pueden aumentar el riesgo de una infección de la vejiga.

· Han experimentado la menopausia. Los niveles alterados de hormonas en mujeres posmenopáusicas se asocian a menudo con las infecciones de las vías urinarias.

Otros factores de riesgo en hombres y mujeres son los siguientes:

· Interferencia en el flujo de orina. Esto puede ocurrir en enfermedades como piedras en la vejiga o, en hombres, con el agrandamiento de la próstata.

· Cambios en el sistema inmunitario. Esto puede ocurrir en algunas enfermedades, como la diabetes, infección por VIH o tratamiento oncológico. 

· Uso prolongado de una sonda en la vejiga. Estas sondas pueden ser necesarias en personas con enfermedades crónicas o adultos mayores. 

Complicaciones

· Infección renal. Una infección de vejiga que no se trata puede convertirse en una infección renal, también denominada «pielonefritis». Las infecciones renales pueden dañar permanentemente los riñones.

· Sangre en la orina. Cuando tienes cistitis, es posible que tengas células sanguíneas en la orina que solo se ven con un microscopio (hematuria microscópica), lo cual suele resolverse con tratamiento. 

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Cistitis intersticial.

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Diagnóstico

Las siguientes medidas pueden ser útiles para diagnosticar la cistitis intersticial.

  • Historia clínica y diario de actividad urinaria. Tu médico te pedirá que describas los síntomas y quizás te solicite que lleves un diario de actividad urinaria, en el cual registres el volumen de líquidos que tomas y el volumen de orina que eliminas.
  • Tacto vaginal. Durante un tacto vaginal, tu médico examina los genitales externos, vagina y cuello del útero, y examina el abdomen para evaluar los órganos pélvicos internos. Es posible que el médico también examine el ano y el recto.
  • Análisis de orina. Se analiza una muestra de orina para detectar signos de una infección en el tracto urinario.
  • Cistoscopia. El médico introduce un tubo delgado con una cámara pequeña (cistoscopio) a través de la uretra, lo cual permite observar el revestimiento de la vejiga. El médico también puede inyectar líquido en la vejiga para medir la capacidad de la vejiga. Es probable que tu médico realice este procedimiento, conocido como hidrodistensión, después de administrarte un medicamento anestésico para tu mayor comodidad.
  • Biopsia. Durante la cistoscopia con anestesia, el médico puede extraer una muestra de tejido (biopsia) de la vejiga y la uretra para examinarla con el microscopio. Esto se realiza para detectar cáncer de vejiga y otras causas poco comunes de dolor de la vejiga.
  • Citología de la orina. El médico recoge una muestra de orina y examina las células para ayudar a descartar el cáncer.
  • Análisis de sensibilidad de potasio. El médico coloca (infunde) dos soluciones (cloruro de agua y potasio) en la vejiga, una a la vez. Te pedirá calificar en una escala de 0 a 5 el dolor y la necesidad de orinar que sientas después de instilar la solución. Si sientes significativamente más dolor o más necesidad de orinar con la solución de potasio que con la de agua, es posible que el médico diagnostique cistitis intersticial. Las personas con vejigas normales no pueden diferenciar entre las dos soluciones.

Tratamiento


No hay un tratamiento simple para eliminar los signos y síntomas de la cistitis intersticial, ni un tratamiento único que funcione para todos. Es probable que necesites probar varios tratamientos o combinaciones de tratamientos antes de que encuentres un enfoque que alivie los síntomas.


Fisioterapia


Con la ayuda de un fisioterapeuta puedes aliviar el dolor pélvico relacionado con la sensibilidad en los músculos, los tejidos conjuntivos restrictivos o las anomalías musculares en el piso pélvico.


Medicamentos orales


Entre los medicamentos orales que pueden mejorar los signos y síntomas de la cistitis intersticial se incluyen los siguientes:

  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroides, como ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros) o naproxeno sódico (Aleve), para aliviar el dolor.
  • Antidepresivos tríciclicos, como amitriptilina o imipramina (Tofranil), para ayudar a relajar la vejiga y bloquear el dolor.
  • Antihistamínicos, como loratadina (Claritin, otros), que pueden disminuir la frecuencia y la necesidad de orinar, y aliviar otros síntomas.
  • Pentosan polisulfato de sodio (Elmiron), que está aprobado por la Administración de Medicamentos y Alimentos, particularmente para el tratamiento de la cistitis intersticial. Si bien se desconoce cómo funciona, puede recuperar la superficie interna de la vejiga, la cual protege la pared de la vejiga de sustancias en la orina que podrían irritarla. Podrían transcurrir dos o cuatro meses antes de que comiences a sentir alivio del dolor y hasta seis meses para experimentar una disminución en la frecuencia urinaria.

Estimulación nerviosa


Entre las técnicas de estimulación nerviosa, se incluyen las siguientes:

  • Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea. Con la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea, impulsos eléctricos leves alivian el dolor pélvico y, en algunos casos, reducen la frecuencia urinaria. La estimulación nerviosa eléctrica transcutánea aumenta el flujo sanguíneo hacia la vejiga. Esto puede fortalecer los músculos que ayudan a controlar la vejiga o activar la liberación de sustancias que bloquean el dolor.
    Se colocan cables eléctricos en la parte baja de tu espalda o justo arriba del pubis y estos envían impulsos eléctricos (el tiempo y la frecuencia del tratamiento dependen de lo que se recomienda a cada persona).
  • Estimulación del nervio sacro. Los nervios sacros son la unión principal entre la médula espinal y los nervios de la vejiga. Con la estimulación de estos nervios se pude reducir la urgencia urinaria asociada a la cistitis intersticial.
    Mediante la estimulación del nervio sacro, un cable fino ubicado cerca de los nervios sacros envía impulsos eléctricos hacia la vejiga, algo similar a lo que sucede con un marcapasos en el corazón. Si el procedimiento disminuye los síntomas, pueden implantarte un dispositivo permanente mediante una cirugía. Este procedimiento no controla el dolor por la cistitis intersticial, pero puede ayudar a aliviar algunos síntomas de la frecuencia urinaria y la urgencia por orinar.

Distensión de la vejiga


Algunas personas observan una mejoría temporal en los síntomas después de someterse a una cistoscopia con distensión de la vejiga. La distensión de la vejiga es el estiramiento de la vejiga con agua. Si experimentas una mejora a largo plazo, es posible repetir el procedimiento.



Medicamentos instilados en la vejiga


En la instilación de la vejiga, el médico coloca el medicamento recetado, sulfóxido de dimetilo (Rimso-50), en la vejiga mediante un tubo delgado y flexible (catéter) que se introduce a través de la uretra.

En ocasiones, la solución se combina con otros medicamentos, por ejemplo, un anestésico local, y permanece en la vejiga durante alrededor de 15 minutos. Orinas para expulsar la solución.

Es posible que recibas semanalmente tratamiento con sulfóxido de dimetilo, también denominado DMSO, durante seis a ocho semanas y, luego, tratamientos de mantenimiento según sea necesario, por ejemplo, cada dos semanas, durante un año.

Un enfoque más nuevo de instilación de la vejiga utiliza una solución que contiene los siguientes medicamentos: lidocaína, bicarbonato de sodio y pentosano o heparina.


Cirugía


En muy pocas ocasiones, los médicos recurren a la cirugía para tratar la cistitis intersticial ya que, con la extirpación de la vejiga, no se alivia el dolor y esto podría provocar otras complicaciones.

Las personas con dolor intenso o aquellas cuyas vejigas pueden retener solo volúmenes muy pequeños de orina están en condiciones de someterse a una cirugía, pero generalmente solo después de que otros tratamientos no fueron exitosos y los síntomas afectan la calidad de vida. Entre las opciones quirúrgicas se incluyen las siguientes:

  • Fulguración. Este tratamiento mínimamente invasivo implica la colocación de instrumentos a través de la uretra para quemar las úlceras que pueden presentarse con la cistitis intersticial.
  • Resección. Este es otro tratamiento mínimamente invasivo que implica la colocación de instrumentos a través de la uretra para cortar alrededor de las úlceras.
  • Aumento de la vejiga. Para aumentar la capacidad de la vejiga, en este procedimiento el cirujano coloca un parche de intestino en la vejiga. Sin embargo, esto solo se realiza en ocasiones muy específicas y poco frecuentes. El procedimiento no elimina el dolor y algunas personas necesitan vaciar la vejiga con un catéter muchas veces al día.

Estilo de vida y remedios caseros


Algunas personas con cistitis intersticial alivian los síntomas mediante estas estrategias:

  • Cambios en la alimentación. Es posible que la eliminación o la reducción del consumo de alimentos que irritan la vejiga ayude a aliviar el malestar causado por la cistitis intersticial.
    Entre los irritantes comunes de la vejiga, conocidos como las "cuatro C", se incluyen los siguientes: bebidas carbonatadas, cafeína en todas sus formas (incluido el chocolate), cítricos y alimentos con altas concentraciones de vitamina C. Además, considera evitar alimentos similares, por ejemplo, tomates, encurtidos, alcohol y especias. Los edulcorantes artificiales pueden empeorar los síntomas en algunas personas.
    Si crees que ciertos alimentos pueden irritar la vejiga, intenta eliminarlos de tu dieta. Reintrodúcelos uno por uno y presta atención a aquellos, si los hay, que empeoren los síntomas.
  • Entrenamiento de la vejiga. El entrenamiento de la vejiga implica orinar de manera programada: ir al baño según la hora en lugar de esperar a tener ganas de ir. Lo primero que harás es orinar en intervalos establecidos, por ejemplo, cada media hora, ya sea que tengas ganas o no. Luego, esperarás gradualmente más tiempo entre las veces que vayas al baño.
    Durante el entrenamiento de la vejiga, puedes aprender a controlar la necesidad de orinar mediante técnicas de relajación como respirar lenta y profundamente o distraerte con otra actividad.
    A continuación, mencionaremos medidas de cuidado personal que también pueden ayudar:
  • Usa ropas sueltas. Evita usar cintos o ropas que ejerzan presión sobre el abdomen.
  • Reducir el estrés. Prueba métodos como la visualización o retroalimentación biológica.
  • Si fumas, deja de hacerlo. Fumar puede empeorar cualquier trastorno doloroso y, además, contribuye al cáncer de vejiga.
  • Haz ejercicio. Con ejercicios fáciles de estiramiento se pueden disminuir los síntomas de la cistitis intersticial.


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Fístulas vesico vaginales

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Una fístula vesico-vaginal (FVV) es una comunicación anormal entre vejiga y vagina, la cual resulta en una fuga continua de orina a través de la vagina. Es una de las condiciones más significativas y devastadoras de la urología y la ginecología.


Síntomas


Las pacientes típicamente manifiestan fuga urinaria transvaginal continua (día y noche) poco después de una cirugía ginecológica o pélvica. La fístula puede manifestarse por sí misma inmediatamente después de la cirugía, pero a menudo aparece días o semanas después.


Diagnóstico


Examen físico con la ayuda de un espéculo vaginal.

También se debe realizar una prueba con colorantes, como azul de metileno. Se instila a través de sonda Foley y se explora la vagina en busca de un sitio que demuestre la fuga de líquido teñido.


Otro método es la administración oral de fenazopiridina: Se deja un empaquetamiento vaginal con gasas y después se busca la presencia del colorante naranja. Si la prueba con azul de metileno es negativa y la de fenazopiridina positiva, se debe sospechar la presencia de fístula uretero-vaginal.


Las pacientes con fístula vesicovaginal se deben evaluar mediante cistoscopia y estudio de imagen del tracto urinario superior .Es habitual que con la cistoscopia se localice el sitio de la fístula, su tamaño y su relación con los orificios ureterales. La cistouretrografía miccional nos ayuda a identificar la presencia y localización de la fístula.


Tratamiento


El soporte médico y psicológico es muy importante en todos los casos. El manejo previo de posibles cistitis, vaginitis y dermatitis perianal debe resolverse satisfactoriamente. Es necesario el uso de cremas o emolientes para mejorar la vulvovaginitis; se debe mantener el área lo más seca posible usando colectores de orina


Las fístulas pequeñas pueden cerrar con la presencia de una sonda vesical a derivación. Davits y Miranda publicaron el cierre de fístulas de manera espontánea (fístulas pequeñas), con el uso prologado de sonda Foley.



Una FVV se puede reparar por abordaje vaginal, abdominal (abierto o laparoscópico) o combinado en casos complejos.


El abordaje vaginal se usa más a menudo, con una tasa de éxito de 90%. Comparado con el abordaje abdominal, la técnica vaginal es menos invasiva, no se necesita de cistotomía, hay menos pérdida sanguínea, dolor y estancia intrahospitalaria.


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Actualmente la reparación de las fístulas vesico-vaginales se realiza mediante cirugía minimamente invasiva. Acude a una cita de valoración con el Urólogo Dr. Daniel Carrillo, quien cuenta con una gran experiencia en el manejo minimamente invasivo de las fístulas vesico vaginales 

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Prolapso genital

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El prolapso uterino ocurre cuando los músculos y los ligamentos del suelo pélvico se estiran y se debilitan, por lo que dejan de proporcionar un sostén adecuado para el útero. En consecuencia, el útero se desliza hacia la vagina o sobresale de ella.

El prolapso uterino puede afectar a mujeres de cualquier edad. Sin embargo, suele afectar a las mujeres posmenopáusicas que tuvieron uno o más partos vaginales.

Por lo general, el prolapso uterino leve no requiere tratamiento. Sin embargo, si te hace sentir incómoda o interfiere con tu vida normal, el tratamiento podría ayudarte.


Síntomas


En general, el prolapso uterino leve no provoca signos ni síntomas. Los signos y síntomas del prolapso uterino moderado a grave comprenden:

  • Sensación de pesadez o de un tirón en la pelvis
  • Tejido que sobresale de la vagina
  • Problemas urinarios, como pérdidas (incontinencia) o retención de orina
  • Problemas para evacuar los intestinos
  • Sensación de estar sentada sobre una pelota pequeña o como si algo cayera de tu vagina
  • Preocupaciones sexuales, como por ejemplo una sensación de aflojamiento del tono del tejido vaginal

A menudo, los síntomas son menos molestos por la mañana y empeoran a lo largo del día.


Cuándo consultar al médico


Consulta con el médico para analizar tus opciones si los signos y síntomas del prolapso uterino se vuelven molestos y alteran tus actividades normales.


Causas


El prolapso uterino se produce como resultado del debilitamiento de los músculos pélvicos y de los tejidos de sostén. Las causas del debilitamiento de los músculos y tejidos pélvicos comprenden las siguientes:

  • Embarazo
  • Trabajo de parto y parto difíciles o un traumatismo durante el parto
  • El parto de un bebé de gran tamaño
  • Sobrepeso u obesidad
  • Un nivel más bajo de estrógeno después de la menopausia
  • Estreñimiento crónico o presión al evacuar los intestinos
  • Bronquitis o tos crónica
  • Levantar objetos pesados en repetidas ocasiones

Factores de riesgo


Los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer prolapso uterino comprenden los siguientes:

  • Haber tenido uno o más embarazos y partos vaginales
  • Dar a luz a un bebé de gran tamaño
  • Edad avanzada
  • Obesidad
  • Haberse sometido a cirugías pélvicas
  • Estreñimiento crónico o esfuerzo frecuente para evacuar los intestinos
  • Antecedentes familiares de debilidad del tejido conjuntivo
  • Etnia hispana 

Complicaciones


En general, el prolapso uterino está asociado con el prolapso de otros órganos pélvicos. Podrías tener lo siguiente:

  • Prolapso anterior (cistocele). La debilidad del tejido conjuntivo que separa la vejiga y la vagina puede hacer que la vejiga sobresalga en la vagina. El prolapso anterior también se denomina «vejiga prolapsada».
  • Prolapso vaginal posterior (rectocele). La debilidad del tejido conjuntivo que separa el recto y la vagina puede hacer que el recto sobresalga en la vagina. Es posible que tengas dificultad para evacuar los intestinos.

El prolapso uterino grave puede desplazar parte del revestimiento vaginal, lo que hace que sobresalga fuera del cuerpo. El tejido vaginal que roza la ropa puede producir llagas en la vagina (úlceras) Rara vez, las llagas pueden infectarse.



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El prolapso genital es una enfermedad muy común entre las mujeres Mexicanas, permíteme ayudarte con tu enfermedad y a recuperar tu plenitud.


Urólogo Dr. Daniel Carrillo

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